Cuaderno de Meheris. Encontrar a los desaparecidos
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El Oasis de la Memoria (Hegoa, 2012) trajo, entre otras muchas, la historia de los desaparecidos saharauis, varios miles de los cuales estuvieron detenidos en centros clandestinos de detención marroquíes, como la ESMA en Argentina o Villa Grimaldi en Chile, en periodos de entre 3 y 16 años, en condiciones de desnutrición y tortura permanente sin que nadie supiera de ellas y ellos. La mayoría de quienes sobrevivieron fueron liberados en 1991, cuando se firmó un alto el fuego entre el Frente Polisario y el Reino de Marruecos, y llegaba la Misión de Naciones Unidas MINURSO con el objetivo de hacer un referéndum en el Sáhara Occidental, siempre postergado, obstaculizado y negado por el régimen marroquí.
También presos marroquíes en manos del Polisario fueron liberados, aunque esos no estaban desaparecidos y convivían con los refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf. La liberación de los desaparecidos saharauis se dio en un hotel de lujo y en medio de una tremenda comilona desde una semana antes, para tratar de tapar las cicatrices del maltrato.
Sin embargo, desde entonces más de 400 desaparecidos siguen en esa condición. En el año 2010, el Consejo Consultivo de Derechos Humanos de Marruecos, sin siquiera avisar ni informar a los familiares, publicó un listado en internet que daba cuenta del supuesto destino de 200 personas desaparecidas, diciendo en algunos casos que murieron “en medio de fuertes sufrimientos” o “debido a las condiciones” y otros eufemismos que no reconocen la tortura de que fueron víctimas y no hablan ni del destino, ni del paradero. El destino es qué paso con las personas desaparecidas, el paradero es donde están. Preguntas que todavía atormentan a muchas familias.
El ocultamiento de la verdad y la falta de respuesta a los derechos de las víctimas sigue siendo una herida abierta y un ataque a su dignidad e integridad psicológica. El derecho a la verdad y al duelo son parte de cualquier salida política al conflicto. El Oasis de la Memoria da cuenta de todo eso, no solo de los hechos, los responsables y los impactos de sobrevivientes y familiares, también de las demandas de verdad y el análisis de las respuestas dadas por el Reino de Marruecos.
Presentamos el informe en muchos lugares del mundo, incluyendo la sede de Naciones Unidas en Ginebra. El gobierno de Marruecos no permitió que hiciéramos una presentación en El Aaiún, mostrando que la ocupación del territorio no permite siquiera el derecho a devolver a la gente el conocimiento del que hacen parte. También lo presentamos en los campamentos de refugiados de Tinduf.
Esta historia podría empezar entonces con esos hechos, pero no. La historia de los casos y las búsquedas de las personas desaparecidas empieza cuando la gente, sus familiares y testigos, se niegan a olvidar, al mandato de silencio. Esta es la historia del descubrimiento, investigación, acompañamiento, entrega y memoria de los primeros ocho desaparecidos saharauis, dos de ellos aún niños.